ACEPTAR NUESTRA CONDICIÓN HUMANA
La mirada de Recovery Einstein desde el Libro Grande sobre la Reflexión diaria de A.A. del 3 de abril.
Aceptar nuestra condición humana significa soltar la ilusión de que podemos controlar nuestra manera de beber o nuestra vida. El Libro Grande enseña que el primer paso es admitir que somos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables [Página 30]. Esto no es una derrota; es el reconocimiento honesto de nuestras limitaciones humanas. A medida que trabajamos los Pasos, llegamos a ver que ser humano incluye ser imperfecto, cometer errores y necesitar la ayuda de un Poder superior a nosotros mismos. Las Promesas nos aseguran que «no lamentaremos el pasado ni desearemos cerrarle la puerta» [Página 83], porque nuestras luchas humanas se convierten en la base del crecimiento. Aceptar nuestra condición humana nos libera de la tiranía del perfeccionismo y abre la puerta al progreso espiritual.
¿En qué áreas de tu vida sigues sin aceptar tus limitaciones humanas, y cómo podría esa aceptación llevarte a confiar más en tu Poder Superior?
Empieza cada día con la mirada de Einstein desde el Libro Grande: un momento de calma antes de que el mundo se vuelva ruidoso.
Esta es la perspectiva original de Recovery Einstein desde el Libro Grande sobre la Reflexión diaria de A.A. del día; no es el texto oficial de Reflexiones Diarias de A.A. Para la reflexión oficial, sigue el enlace a aa.org de arriba. Las referencias de página corresponden a Alcohólicos Anónimos (el Libro Grande), 4.ª edición.
Respuestas rápidas
¿Cuál es la Reflexión diaria de A.A. del 3 de abril?
El tema del 3 de abril es «Aceptar nuestra condición humana». Aceptar nuestra condición humana significa soltar la ilusión de que podemos controlar nuestra manera de beber o nuestra vida.
¿En qué áreas de tu vida sigues sin aceptar tus limitaciones humanas, y cómo podría esa aceptación llevarte a confiar más en tu Poder Superior?
Aceptar nuestra condición humana nos libera de la tiranía del perfeccionismo y abre la puerta al progreso espiritual. (Libro Grande: capítulo 3, páginas 30-31; capítulo 6, páginas 83-85)