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3 de noviembre

CONCENTRARSE Y ESCUCHAR

La mirada de Recovery Einstein desde el Libro Grande sobre la Reflexión Diaria de A.A. del 3 de noviembre.

Recovery Einstein

Concentrarse y escuchar: este es el corazón del Paso Once, en el que «mejoramos nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos» [59]. El Libro Grande sugiere que reservemos tiempo para la reflexión en silencio, pidiéndole a Dios su dirección y luego escuchando la respuesta. Dice que, al despertar, «le pedimos a Dios que dirija nuestro pensamiento, pidiéndole especialmente que esté libre de autoconmiseración y de motivos deshonestos o interesados» [86]. No se trata de exigir soluciones, sino de abrirnos a la guía. Escuchar también significa oír a los demás en las reuniones y en la vida diaria. Cuando de verdad nos concentramos en otra persona sin ir planeando nuestra respuesta, practicamos la humildad que nos mantiene sobrios.

— Capítulo 6, páginas 86-87
Algo para meditar

¿Cómo sería reservar cinco minutos esta mañana para simplemente escuchar —a tu Poder Superior, a un amigo o a tu propia voz interior— sin apresurarte a responder?

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Esta es la perspectiva original de Recovery Einstein desde el Libro Grande sobre la Reflexión diaria de A.A. del día; no es el texto oficial de Reflexiones Diarias de A.A. Para la reflexión oficial, sigue el enlace a aa.org de arriba. Las referencias de página corresponden a Alcohólicos Anónimos (el Libro Grande), 4.ª edición.

Respuestas rápidas

¿Cuál es la Reflexión Diaria de A.A. del 3 de noviembre?

El tema del 3 de noviembre es “Concentrarse y escuchar”. Concentrarse y escuchar: este es el corazón del Paso Once, en el que «mejoramos nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos» [59].

¿Cómo sería reservar cinco minutos esta mañana para simplemente escuchar —a tu Poder Superior, a un amigo o a tu propia voz interior— sin apresurarte a responder?

Cuando de verdad nos concentramos en otra persona sin ir planeando nuestra respuesta, practicamos la humildad que nos mantiene sobrios. (Libro Grande: Capítulo 6, páginas 86-87)