¿Qué dice el Libro Grande sobre el resentimiento?
El infractor número uno, el inventario que lo nombra y la libertad que espera en la página 67.
Cuando alguien pregunta qué dice el Libro Grande sobre el resentimiento, la respuesta empieza en la página 64, y no se anda con rodeos. El libro llama al resentimiento el infractor «número uno» y dice que «destruye a más alcohólicos que cualquier otra cosa» (página 64). Es una afirmación fuerte. No el miedo, no los problemas de dinero, ni siquiera la bebida misma, sino el resentimiento encabeza la lista. La razón viene en el mismo pasaje: «De él derivan toda clase de enfermedades espirituales, pues no solo hemos estado enfermos mental y físicamente, también hemos estado enfermos espiritualmente» (página 64). Para personas como nosotros, cuya recuperación depende de una experiencia espiritual, el resentimiento no es solo un mal humor. Es una amenaza para nuestra sobriedad.
La buena noticia es que el Libro Grande no se queda en el diagnóstico. Las páginas 64 a 67 exponen un método práctico para enfrentarlo: un inventario escrito que pone nuestros resentimientos sobre el papel, una manera nueva de ver a las personas que nos hirieron y un giro hacia nuestra propia parte en la historia. La página 66 resume por qué importa este trabajo: «Es evidente que una vida que incluye un profundo resentimiento conduce solo a la inutilidad y a la infelicidad». Hacemos este trabajo para ser libres.
Por qué el resentimiento es el infractor número uno
La página 66 explica el peligro con palabras que muchos de nosotros hemos subrayado. Cuando albergamos un resentimiento profundo, «nos aislamos de la luz del Espíritu» (página 66). Otras personas quizá puedan permitirse un rencor; el libro dice que esas cosas pueden ser «el dudoso lujo de los hombres normales, pero para los alcohólicos son veneno» (página 66). Cuando estamos bloqueados espiritualmente, vuelve la locura del alcohol, y para nosotros eso es cuestión de vida o muerte. Por eso el libro es tan franco: «Si queríamos vivir, teníamos que estar libres de ira» (página 66). Esto no es un sermón moral. Es una instrucción de supervivencia.
El inventario: poner los resentimientos sobre el papel
El método empieza con sencillez. «Para tratar los resentimientos, los pusimos sobre el papel. Hicimos una lista de las personas, instituciones o principios con los que estábamos enojados» (página 64). Esa es la primera columna: a quién o qué le tenemos resentimiento. En la segunda columna escribimos la causa, lo específico que ocurrió. En la tercera, el libro nos hace preguntarnos qué parte de nosotros fue afectada, y la página 65 muestra un cuadro de ejemplo donde cada resentimiento toca nuestra autoestima, nuestra seguridad, nuestras ambiciones o nuestras relaciones personales y sexuales. Al ver nuestra ira expuesta de este modo, la mayoría notamos algo que nos humilla: la lista resulta ser un mapa de los lugares donde nos sentimos amenazados.
Entonces llega el giro que lo cambia todo. «Dejando de lado los agravios que otros nos habían hecho, buscamos resueltamente nuestros propios errores» (página 67). El libro nos da preguntas que escudriñan: «¿En qué habíamos sido egoístas, deshonestos, interesados y temerosos?» (página 67). No se trata de excusar a quien nos hizo daño. Se trata de encontrar la única parte de la historia en la que de verdad podemos hacer algo, que es la nuestra.
Cómo dice el libro que nos liberamos
Antes de llegar a nuestros propios errores, el Libro Grande nos entrega un par de lentes nuevos. Sugiere que veamos a quienes nos hicieron daño como quizá espiritualmente enfermos, igual que lo estábamos nosotros (páginas 66–67). Luego nos da una oración: le pedimos a Dios que nos ayude a mostrarles «la misma tolerancia, compasión y paciencia que de buena gana daríamos a un amigo enfermo» (página 67). Cuando alguien nos ofende, el libro hasta nos da las palabras que decir: «Este es un hombre enfermo. ¿Cómo puedo serle útil? Dios, líbrame de enojarme. Hágase tu voluntad» (página 67). Evitamos las represalias o la discusión, agrega el libro, porque no trataríamos así a las personas enfermas (página 67). Nada de esto significa que lo que nos pasó estuviera bien. Significa que dejamos de tomarnos el veneno nosotros mismos.
La libertad del otro lado
Lo que espera después de este trabajo es el punto de todo. El inventario de resentimientos nos lleva a los Pasos Cinco a Nueve, y las promesas en ese camino son concretas: «No lamentaremos el pasado ni desearemos cerrarle la puerta» (página 83). La enseñanza del Libro Grande sobre el resentimiento se resume así: no podemos permitírnoslo, podemos escribir para salir de él, y Dios puede quitar lo que nunca lograríamos sacarnos discutiendo con nosotros mismos. Muchos de nosotros entramos al Cuarto Paso seguros de que nuestra ira estaba justificada, y salimos viendo que, justificada o no, nos estaba matando. Soltarla no fue debilidad. Fue la puerta a una vida donde las heridas de ayer ya no deciden la paz de hoy.
Respuestas rápidas
¿En qué página llama el Libro Grande al resentimiento el infractor número uno?
En la página 64, en el capítulo Cómo trabaja. El Libro Grande dice que el resentimiento es el infractor «número uno» y que destruye a más alcohólicos que cualquier otra cosa (página 64). La exposición completa sobre el resentimiento, incluido el inventario escrito, va de la página 64 a la 67.
¿Cuáles son las columnas del inventario de resentimientos del Libro Grande?
Las instrucciones comienzan en la página 64, y la página 65 muestra un cuadro escrito. La primera columna enumera las personas, instituciones o principios con los que estamos enojados, la segunda enumera la causa, y la tercera pregunta qué parte del yo fue afectada, como la autoestima, la seguridad, las ambiciones o las relaciones personales y sexuales. Luego, en la página 67, el libro le da la vuelta al inventario y pregunta en qué habíamos sido egoístas, deshonestos, interesados y temerosos.
¿Cómo dice el Libro Grande que nos deshagamos del resentimiento?
Sugiere que veamos a quienes nos hicieron daño como espiritualmente enfermos, igual que lo estábamos nosotros (páginas 66–67). Le pedimos a Dios que nos ayude a mostrarles la misma tolerancia, compasión y paciencia que daríamos a un amigo enfermo (página 67), evitamos las represalias o la discusión, y buscamos nuestros propios errores en vez de detenernos en los agravios de otros (página 67). La libertad viene de la oración y del inventario honesto, no de ganar la discusión.
¿Por qué es tan peligroso el resentimiento para los alcohólicos?
Porque bloquea la experiencia espiritual que nos mantiene sobrios. La página 66 dice que cuando albergamos un resentimiento profundo nos aislamos de la luz del Espíritu, y que la ira puede ser un lujo que otras personas se permiten, pero para los alcohólicos es veneno. Lo que está en juego para nosotros es la sobriedad misma, y por eso el libro dice que, si queríamos vivir, teníamos que estar libres de ira (página 66).
Esta es la guía de estudio original de Recovery Einstein sobre el Libro Grande: un recurso educativo independiente, que no es literatura oficial de A.A. ni consejo médico. Las referencias de página corresponden a Alcohólicos Anónimos (el Libro Grande), 4.ª edición. Si estás en crisis, llama o envía un mensaje al 988 (Línea de Prevención del Suicidio y Crisis; en Estados Unidos, marca 2 para español o escribe AYUDA).