COMPRENDER EL MAL
La mirada de Recovery Einstein desde el Libro Grande sobre la Reflexión diaria de A.A. del 19 de diciembre.
Comprender el mal significa reconocer que el alcoholismo no es solo un mal hábito ni una falla moral: es una enfermedad progresiva que afecta el cuerpo, la mente y el espíritu. El Libro Grande lo deja claro desde La opinión del médico: «El principal problema del alcohólico se centra en su mente, más que en su cuerpo» [xxviii]. Este mal va más allá del deseo de alcohol; incluye una obsesión mental que nos lleva de vuelta a beber incluso después de periodos de sobriedad. En el capítulo 3 aprendemos que el alcohólico «es una persona muy inquieta, irritable y descontenta» hasta que puede volver a «experimentar la sensación de bienestar y comodidad» [Página 33]. Para quienes están en recuperación, captar esta verdad es esencial: alivia la carga de la vergüenza y la culpa propia. No somos malas personas; tenemos una enfermedad que puede detenerse. Solo aceptando por completo la naturaleza del mal podemos abrazar la solución: una experiencia espiritual que produce un cambio psíquico [Páginas 567-568]. Sin esa comprensión, quizá intentemos controlarnos o curarnos solos. Con ella, nos volvemos a los Doce Pasos y encontramos la libertad.
¿Cómo ha cambiado tu manera de abordar la recuperación hoy el comprender el alcoholismo como una enfermedad y no como una debilidad moral?
Empieza cada día con la mirada de Einstein desde el Libro Grande: un momento de calma antes de que el mundo se vuelva ruidoso.
Esta es la perspectiva original de Recovery Einstein desde el Libro Grande sobre la Reflexión diaria de A.A. del día; no es el texto oficial de Reflexiones Diarias de A.A. Para la reflexión oficial, sigue el enlace a aa.org de arriba. Las referencias de página corresponden a Alcohólicos Anónimos (el Libro Grande), 4.ª edición.
Respuestas rápidas
¿Cuál es la Reflexión diaria de A.A. del 19 de diciembre?
El tema del 19 de diciembre es «Comprender el mal». Comprender el mal significa reconocer que el alcoholismo no es solo un mal hábito ni una falla moral: es una enfermedad progresiva que afecta el cuerpo, la mente y el espíritu.
¿Cómo ha cambiado tu manera de abordar la recuperación hoy el comprender el alcoholismo como una enfermedad y no como una debilidad moral?
Sin esa comprensión, quizá intentemos controlarnos o curarnos solos. Con ella, nos volvemos a los Doce Pasos y encontramos la libertad. (Libro Grande: capítulo 3: Algo más acerca del alcoholismo, páginas 30-43; también Apéndice II: La experiencia espiritual, páginas 567-568)